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Personajes
Se detallan las personas más ilustres y sus obras a favor de la parroquia.
Ilustres

P. José Manuel Rodríguez
Párroco 1860 - 1890.
El presbítero Sr. Dr. José Manuel Rodríguez, nació en enero del año de 1930, en la Hacienda de Magota, perteneciente a la actual parroquia de Puéllaro, que en aquel tiempo era todavía anejo de Perucho.
Sus padres fueron los señores José Manuel Rodríguez y Manuela Rodríguez.
Las primeras letras las enseñó su madre, la que viendo en su hijo una especial predisposición para el estudio le llevó a Quito, a la edad de 11 años y medio, le encerró en el Colegio de San Fernando, célebre en aquel tiempo.
A fines de 1842 murió su padre. La viuda, viéndose sin recursos quiso traer a su hijo a la casa, más este se resistió, ya que tenía su pensamiento fijo en la coronación de su ideal que más tarde debía darle timbre y gloria. El joven Rodríguez quedose pues en casa de su tío Mariano, quien pronto se cansó y le trató mal. Su alimentación diaria consistía en un poco de harina de cebada y chocolate, sus vestidos eran viejos, restos de los que usaban los hijos de su tío. Daba clases de baile a sus compañeros ricos y con el escaso dinero que le pagaban compraba libros.
Cuando estuvo en el quinto año de estudio, agobiado por tanto sufrimiento la señora Carmen Torres le tomó bajo sus auspicios, y, proveyéndole de lo necesario, logró ver con júbilo que su favorecido recibió las órdenes sacerdotales a la edad de 23 años en 1853.
Inmediatamente fue enviado como coadjutor a la parroquia de Perucho, donde permaneció seis meses.
Durante este lapso de tiempo a pesar del pleito que sostuvo contra el dueño de la Hacienda Irubí construyó con el anejo San José de Minas una capilla y un cementerio. En este estado de cosas fue nombrado cura interino de Yaruquí en 1856, allí permaneció dos años haciendo muchos bienes.
En 1858 pasó a Quevedo pueblo bárbaro y de costumbres sumamente insanas.
El carácter constante, el don de gentes y el temperamento de hierro del Dr. Rodríguez logró dominar a aquellos montubios, a tal punto que durante los cuatro años que permaneció entre ellos no se registró un solo asesinato, antes muy frecuentes. En los seis primeros meses dotó a Quevedo de una simpática iglesia, una plaza pública, formó el malecón en el río e instaló una escuela nocturna para adultos. Fue querido del pueblo y a su salida le sintieron intensamente.
En 1862, vino a Puéllaro. Cincuenta sacerdotes se opusieron para la consecución de este curato y el Dr. Rodríguez triunfó sobre todos.
Con seis mil pesos que trajo de Quevedo, la producción de Magota y del Curato dio principio a la construcción de una iglesia. Estando muy avanzada la obra se suscitó la guerra de Cuaspúd y en Puéllaro solo quedaron mujeres y niños, con los cuales prosiguió su trabajo. En este mismo tiempo creó la escuela nocturna de adultos, a quienes instruyó especialmente para que sirvieran de autoridades.
Amigo como fue del Dr. Gabriel García Moreno, solicitole un profesor fiscal para fundar la escuela de niños. El Presidente accedió gustoso, a su petición enviando un maestro, quien organizó el plantel en referencia.
La producción de la parroquia era sumamente exigua, el laborioso Dr. Rodríguez sacaba aceite de la higuerilla para la lámpara del Santísimo, la cera sacaba de su colmenar, el vino para la misa le obsequiaba García Moreno.
A los diez meses de terminada la iglesia ocurrió el famoso terremoto de Imbabura en el año 68 y la derribó.
El Dr. Rodríguez fue sepultado en su casa y de seguro habría perecido si sus feligreses no le hubiesen prestado el decidido y pronto exilio, sin embargo, de tener dos profundas heridas en la cabeza, ambas piernas y tres costillas dislocadas, no paró en mientes de dar a los feligreses los auxilios necesarios ayudándoles en la reconstrucción de sus casas.
Inmediatamente inició la construcción de una nueva iglesia con su propio dinero y la caridad pública.
El Dr. José Calixto dueño de la Hacienda Conrogal, obsequió parte de la madera. En agradecimiento el Dr. Rodríguez celebraba misa en la capilla de la Hacienda.
El Dr. Rodríguez conforme consta en un capítulo anterior, fue quien llegó a incrementar el desarrollo del gusano de seda hasta llegar a establecer un telar, aunque en forma rudimentaria por falta de maquinaria.
Esta distinguida personalidad fundó la Hermandad Funeraria de San Vicente Ferrer que hasta hoy existe en un estado más o menos, floreciente. Ávido siempre del progreso intelectual de su pueblo se presentó ante el General Veintimilla y consiguió la fundación de la escuela de niñas.
Nuevamente regreso a solicitar escuelas para los anejos, más como negase, dicho general, irritose el Dr. Rodríguez y tomó parte en la revolución del 14 y 15, yendo a la cabeza del Batallón Perucho.
Cuando la Presidencia del Dr. Caamaño consiguió la fundación de las escuelas de Conrogal y Aloguincho, dos en cada lugar para ambos sexos y en la del Sr. Dr. Antonio Flores funda las escuelas en Alchipichi y Coyagal y una mixta en Magota y Chiviga. En 1888 terminó la construcción de la actual torre de cal y cangagua con su dinero. Por medio del albañil Manuel Guanoluisa, en el año de 1889, hizo trabajar en Habaspamba (hoy Atahualpa) una capilla, un cementerio, con dinero de un señor Miguel Gonzáles.
En 1895 una enfermedad le postró totalmente y sin embargo hizo trabajar el camino de Shaigua, parte con los jornales, parte con su dinero, y apoyado también por el señor Abelardo Moncayo, en aquel tiempo Ministro de Gobierno.
Personajes de la época, como García Moreno, Pedro Fermín Cevallos, el Arzobispo Checa, y posteriormente González Suárez, el Dr. Luis Felipe Borja, el General Julio Andrade, y el señor Abelardo Moncayo, le distinguieron con su amistad, porque aquilataron sus méritos, lo visitaron en Puéllaro varias ocasiones. A muchos de ellos conoció y trató porque fueron sus condiscípulos en el Consistorio de San Fernando de la Ciudad de Quito.
Falleció el Dr. Rodríguez en su suelo natal el 7 de julio de 1916. Sus restos se hallan en el cementerio junto a la iglesia antigua.
Monografía "Puéllaro a vista de pájaro", Ramón I. Viteri, 1938.
El presbítero Sr. Dr. José Manuel Rodríguez, nació en enero del año de 1930, en la Hacienda de Magota, perteneciente a la actual parroquia de Puéllaro, que en aquel tiempo era todavía anejo de Perucho.
Sus padres fueron los señores José Manuel Rodríguez y Manuela Rodríguez.
Las primeras letras las enseñó su madre, la que viendo en su hijo una especial predisposición para el estudio le llevó a Quito, a la edad de 11 años y medio, le encerró en el Colegio de San Fernando, célebre en aquel tiempo.
A fines de 1842 murió su padre. La viuda, viéndose sin recursos quiso traer a su hijo a la casa, más este se resistió, ya que tenía su pensamiento fijo en la coronación de su ideal que más tarde debía darle timbre y gloria. El joven Rodríguez quedose pues en casa de su tío Mariano, quien pronto se cansó y le trató mal. Su alimentación diaria consistía en un poco de harina de cebada y chocolate, sus vestidos eran viejos, restos de los que usaban los hijos de su tío. Daba clases de baile a sus compañeros ricos y con el escaso dinero que le pagaban compraba libros.
Cuando estuvo en el quinto año de estudio, agobiado por tanto sufrimiento la señora Carmen Torres le tomó bajo sus auspicios, y, proveyéndole de lo necesario, logró ver con júbilo que su favorecido recibió las órdenes sacerdotales a la edad de 23 años en 1853.
Inmediatamente fue enviado como coadjutor a la parroquia de Perucho, donde permaneció seis meses.
Durante este lapso de tiempo a pesar del pleito que sostuvo contra el dueño de la Hacienda Irubí construyó con el anejo San José de Minas una capilla y un cementerio. En este estado de cosas fue nombrado cura interino de Yaruquí en 1856, allí permaneció dos años haciendo muchos bienes.
En 1858 pasó a Quevedo pueblo bárbaro y de costumbres sumamente insanas.
El carácter constante, el don de gentes y el temperamento de hierro del Dr. Rodríguez logró dominar a aquellos montubios, a tal punto que durante los cuatro años que permaneció entre ellos no se registró un solo asesinato, antes muy frecuentes. En los seis primeros meses dotó a Quevedo de una simpática iglesia, una plaza pública, formó el malecón en el río e instaló una escuela nocturna para adultos. Fue querido del pueblo y a su salida le sintieron intensamente.
En 1862, vino a Puéllaro. Cincuenta sacerdotes se opusieron para la consecución de este curato y el Dr. Rodríguez triunfó sobre todos.
Con seis mil pesos que trajo de Quevedo, la producción de Magota y del Curato dio principio a la construcción de una iglesia. Estando muy avanzada la obra se suscitó la guerra de Cuaspúd y en Puéllaro solo quedaron mujeres y niños, con los cuales prosiguió su trabajo. En este mismo tiempo creó la escuela nocturna de adultos, a quienes instruyó especialmente para que sirvieran de autoridades.
Amigo como fue del Dr. Gabriel García Moreno, solicitole un profesor fiscal para fundar la escuela de niños. El Presidente accedió gustoso, a su petición enviando un maestro, quien organizó el plantel en referencia.
La producción de la parroquia era sumamente exigua, el laborioso Dr. Rodríguez sacaba aceite de la higuerilla para la lámpara del Santísimo, la cera sacaba de su colmenar, el vino para la misa le obsequiaba García Moreno.
A los diez meses de terminada la iglesia ocurrió el famoso terremoto de Imbabura en el año 68 y la derribó.
El Dr. Rodríguez fue sepultado en su casa y de seguro habría perecido si sus feligreses no le hubiesen prestado el decidido y pronto exilio, sin embargo, de tener dos profundas heridas en la cabeza, ambas piernas y tres costillas dislocadas, no paró en mientes de dar a los feligreses los auxilios necesarios ayudándoles en la reconstrucción de sus casas.
Inmediatamente inició la construcción de una nueva iglesia con su propio dinero y la caridad pública.
El Dr. José Calixto dueño de la Hacienda Conrogal, obsequió parte de la madera. En agradecimiento el Dr. Rodríguez celebraba misa en la capilla de la Hacienda.
El Dr. Rodríguez conforme consta en un capítulo anterior, fue quien llegó a incrementar el desarrollo del gusano de seda hasta llegar a establecer un telar, aunque en forma rudimentaria por falta de maquinaria.
Esta distinguida personalidad fundó la Hermandad Funeraria de San Vicente Ferrer que hasta hoy existe en un estado más o menos, floreciente. Ávido siempre del progreso intelectual de su pueblo se presentó ante el General Veintimilla y consiguió la fundación de la escuela de niñas.
Nuevamente regreso a solicitar escuelas para los anejos, más como negase, dicho general, irritose el Dr. Rodríguez y tomó parte en la revolución del 14 y 15, yendo a la cabeza del Batallón Perucho.
Cuando la Presidencia del Dr. Caamaño consiguió la fundación de las escuelas de Conrogal y Aloguincho, dos en cada lugar para ambos sexos y en la del Sr. Dr. Antonio Flores funda las escuelas en Alchipichi y Coyagal y una mixta en Magota y Chiviga. En 1888 terminó la construcción de la actual torre de cal y cangagua con su dinero. Por medio del albañil Manuel Guanoluisa, en el año de 1889, hizo trabajar en Habaspamba (hoy Atahualpa) una capilla, un cementerio, con dinero de un señor Miguel Gonzáles.
En 1895 una enfermedad le postró totalmente y sin embargo hizo trabajar el camino de Shaigua, parte con los jornales, parte con su dinero, y apoyado también por el señor Abelardo Moncayo, en aquel tiempo Ministro de Gobierno.
Personajes de la época, como García Moreno, Pedro Fermín Cevallos, el Arzobispo Checa, y posteriormente González Suárez, el Dr. Luis Felipe Borja, el General Julio Andrade, y el señor Abelardo Moncayo, le distinguieron con su amistad, porque aquilataron sus méritos, lo visitaron en Puéllaro varias ocasiones. A muchos de ellos conoció y trató porque fueron sus condiscípulos en el Consistorio de San Fernando de la Ciudad de Quito.
Falleció el Dr. Rodríguez en su suelo natal el 7 de julio de 1916. Sus restos se hallan en el cementerio junto a la iglesia antigua.
Monografía "Puéllaro a vista de pájaro", Ramón I. Viteri, 1938.

José Francisco Enríquez Paredes “Don Pachito”
Conocido en la parroquia como “Don Pachito”, hombre de pensamiento ilustrado, tanto en las ciencias exactas y sociales, como en las lenguas (Griego, Latín, Francés e Inglés). Nació en Puéllaro el 7 de julio de 1915, hijo de Arsenio Enríquez y Paula Paredes.
Sus estudios primarios los realizó en Puéllaro, luego se traslada a Quito para continuar su preparación en el Convento de El Tejar, en donde permaneció 8 años, dedicado a nutrirse de los conocimientos y valores que la educación clerical le propiciaba. Su clara inteligencia y su prodigiosa memoria, le permitieron acumular en su conciencia principios cognitivos, estrategias y técnicas de aprendizaje que más tarde transmitió a la juventud puellareña en sus clases particulares y públicas.
Abandonó el convento 3 años antes de ordenarse de sacerdote, pero su vocación docente se evidenció en las clases personalizadas de matemáticas e idiomas que impartía a los colegiales quiteños. Fue empleado público de Los Correos durante 3 años, cargo que tuvo que renunciar para ayudar junto con su hermano Jorge a la rehabilitación de la acequia de Chiriyacu, razón por la cual se radicó definitivamente en su pueblo natal.
Siempre se caracterizó por su labor altruista en la docencia, la misma que ejercía bajo un Plan de Estudio muy elaborado que aplicaba en sus clases de matemáticas e inglés, de las que se beneficiaban los estudiantes puellareños que necesitaban prepararse para los exámenes de ingreso al colegio o supletorios.
Colaboró desinteresadamente, como secretario de las diferentes dignidades directrices de la parroquia y como profesor reemplazante de las escuelas y colegios de la misma. Junto con el padre Remigio Dávila fueron profesores voluntarios de inglés y música respectivamente, cuando el Ministerio de Educación comunicó el traslado del colegio recién creado a otra parroquia de la zona, aduciendo la falta de maestros para esas asignaturas.
Actuó por muchos años como secretario ad-honoren de la Cooperativa de Ahorro y Crédito Puéllaro Ltda., cuya creación fue ideada por el padre Soria.
Revista Amanecer Puellareño – Agosto 2007
Sus estudios primarios los realizó en Puéllaro, luego se traslada a Quito para continuar su preparación en el Convento de El Tejar, en donde permaneció 8 años, dedicado a nutrirse de los conocimientos y valores que la educación clerical le propiciaba. Su clara inteligencia y su prodigiosa memoria, le permitieron acumular en su conciencia principios cognitivos, estrategias y técnicas de aprendizaje que más tarde transmitió a la juventud puellareña en sus clases particulares y públicas.
Abandonó el convento 3 años antes de ordenarse de sacerdote, pero su vocación docente se evidenció en las clases personalizadas de matemáticas e idiomas que impartía a los colegiales quiteños. Fue empleado público de Los Correos durante 3 años, cargo que tuvo que renunciar para ayudar junto con su hermano Jorge a la rehabilitación de la acequia de Chiriyacu, razón por la cual se radicó definitivamente en su pueblo natal.
Siempre se caracterizó por su labor altruista en la docencia, la misma que ejercía bajo un Plan de Estudio muy elaborado que aplicaba en sus clases de matemáticas e inglés, de las que se beneficiaban los estudiantes puellareños que necesitaban prepararse para los exámenes de ingreso al colegio o supletorios.
Colaboró desinteresadamente, como secretario de las diferentes dignidades directrices de la parroquia y como profesor reemplazante de las escuelas y colegios de la misma. Junto con el padre Remigio Dávila fueron profesores voluntarios de inglés y música respectivamente, cuando el Ministerio de Educación comunicó el traslado del colegio recién creado a otra parroquia de la zona, aduciendo la falta de maestros para esas asignaturas.
Actuó por muchos años como secretario ad-honoren de la Cooperativa de Ahorro y Crédito Puéllaro Ltda., cuya creación fue ideada por el padre Soria.
Revista Amanecer Puellareño – Agosto 2007

Germán Torres
Nace en el barrio de Alchipichi el año de 1940, hijo de Don Eloy Torres y Sofía Campaña ya fallecidos. Pertenece a un hogar de 6 hermanos. Sus estudios secundarios los realiza en el Instituto Nacional “Mejía” obteniendo el título de bachiller, en el colegio se destaca como seleccionado de atletismo y natación. Luego se gradúa de Profesor en el Normal Juan Montalvo e ingresa al Magisterio. Trabajó en la Escuela “Quisquis” de Pinguilla, en la Escuela “Leonidas García” de Alchipichí en donde recuerda como Director insigne al Profesor Julio Tulio Navarrete. Trabaja durante el lapso de 33 años llegando a ocupar los puestos, primero como Profesor, luego como Director por muchos años. Durante todo el tiempo que trabajó en esta escuela, siempre estuvo vinculado a los trabajos en beneficio de la Parroquia, tanto en la Liga Parroquial como en la Junta Parroquial cuando su hermano, el Sr. Jaime Torres era Presidente, él fue su secretario, en cuyo período consiguieron el presupuesto para el agua potable que hoy se bebe en la Parroquia. Entre los recuerdos gratos que conserva en su memoria, está la masiva concurrencia al Concejo Provincial para reclamar al Prefecto Dr. Patricio Romero, por la no conclusión de la carretera a Puéllaro, consiguiendo en esa ocasión la continuación de la obra. Además, cuando perteneció a las Juntas Parroquiales, recuerda que no contaban con recursos económicos y la labor que desempeñaban, era simplemente por cariño a la Parroquia.
Revista Amanecer Puellareño – Septiembre 2005

José Tulio Navarrete Pérez
Revista Amanecer Puellareño Nro. 2, pág. 7

José Manuel Egas Torres
Revista Amanecer Puellareño Nro. 5, pág. 4

Jaime Eloy Torres Campaña
Revista Amanecer Puellareño Nro. 7, pág. 4

Arturo Torres Campaña
Revista Amanecer Puellareño Nro. 10, pág. 4

Enrique Silva King
Revista Amanecer Puellareño Nro. 11, pág. 3

Abrahan Camacho
Revista Amanecer Puellareño Nro. 12, pág. 4
Reinas de Puéllaro

Lira Karina Granda G.
1992 - 1993
Reina de Puéllaro e
Interparroquial
Reina de Puéllaro e
Interparroquial

Margarita C. Galarraga Torres
2005 - 2006

Karla I
2006 - 2007

Nora A. Campaña Zambrano
2008 - 2009

Maira Flores Cansino
2009 - 2010

Jessica Rodríguez Maleza
2010 - 2011

Gabriela Salazar
2013 - 2014

María Belén Torres
2014 - 2015

Karolyne Mireya Rodríguez
2015 - 2016

Dayana Galeano

Katherin Ibeth Rodríguez Flores
2023 - 2024
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